
MÁS ALLÁ DE LA PARTE MÉDICA DEL CANCER
Cuando una persona padece cáncer, con independencia de la fase de la enfermedad en la que se encuentre, sufre un fuerte impacto emocional y su funcionamiento social y laboral se puede ver profundamente afectado extendiéndose a familiares y amigos. El diagnóstico inicial supone un shock, a muchas personas les cuesta creer que pueda ser verdad, se sienten incapaces de tomar decisiones y no saben muy bien qué hacer, surge el miedo y la desolación ante la posibilidad de padecer una enfermedad larga, la ruptura de metas vitales e incluso temor a la muerte.
Cada persona responde ante el cáncer y sus tratamientos de un modo impredecible, su estado de ánimo puede llegar a fluctuar a lo largo del día. Por su parte, cada una de las fases o etapas de la enfermedad tiene sus peculiaridades, acompañándose de reacciones emocionales o sensaciones que pueden ir variando a lo largo del proceso, concretamente en estos casos el miedo se dibuja como una emoción central, especialmente el que se genera por la incertidumbre sobre la progresión o no de la enfermedad. No obstante, durante el proceso oncológico y una vez transcurrido es posible vivir con bienestar personal, familiar y laboral.
El diagnóstico de cáncer (el conjunto de pruebas, la espera de resultados que determinan el alcance de la enfermedad, etc.) se acompaña de elevados niveles de ansiedad tanto para el propio paciente como para su entorno más próximo. La primera reacción al diagnóstico o su sospecha puede ser de negación, incredulidad o aceptación pasiva. Sin embargo, paulatinamente se puede ir alcanzando cierta adaptación a las nuevas circunstancias aunque en un principio pareciese inverosímil.
Tras el diagnóstico, se comienzan a movilizar toda una serie de recursos sanitarios (cirugía, tratamientos como la hormonoterapia, quimioterapia, radioterapia…), los tratamientos aunque son bien tolerados por la mayoría de los pacientes y existe un cierto control de sus efectos colaterales, pueden producir síntomas físicos tales como astenia, náuseas, vómitos, dolor y pérdida del cabello, entre otros. Estos síntomas afectan negativamente a la calidad de vida, en muchos casos sólo de forma temporal, pero en otros durante meses, años o de forma permanente. La persona que padece todo este proceso necesitará apoyo, momento en el que el cuidador primario tendrá que hacer frente al control de síntomas y otras tareas del día a día a la vez que afronta sus propios miedos. Uno de los elementos que influye en el mayor o menor bienestar con el que se vive esta dura experiencia, dependerá de cómo el paciente y quienes le rodean encaren la enfermedad.
Una vez superado, las revisiones médicas se constituyen como una fuente de ansiedad y estrés ante el temor a una nueva recidiva. Hay casos en los que la enfermedad se supera y queda atrás, sin embargo en otros la enfermedad regresa. En estos casos, pueden aparecer reacciones emocionales de frustración, indefensión y sentimientos de incontrolabilidad tanto en el paciente como entre sus familiares, aunque estas puedan ser las reacciones iniciales, con el tiempo va dándose cierta adaptación a la situación posibilitando gestionar mejor el cúmulo de emociones negativas. Ante la recurrencia de la enfermedad surgen nuevos desafíos: obtener información para hacer frente a lo desconocido, manejo de las reacciones indeseables a los tratamientos, pueden aparecer pensamientos negativos de culpa o miedo al futuro, y en aquellos casos en los que la persona se encuentra en la fase final de la enfermedad, surgen necesidades como la de hablar de su trayectoria vital o la despedida de sus seres queridos.
Son innumerables los retos que plantea el cáncer, que si bien es una enfermedad que afecta al cuerpo, al igual que cualquier otro proceso médico repercute en el sentir, pensar y hacer de quienes lo padecen. La ayuda psicológica, ya sea familiar, en pareja o individual se conforma aquí como una herramienta más para el tratamiento, como un instrumento que puede ser útil para allanar tan difícil obstáculo y facilitar la adaptación a cada uno de los cambios.
Fotografía: Copyright 2011 © David Jay Photography
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