Todos los periodos de nuestra vida son importantes por las experiencias y aprendizajes que conllevan, pero la adolescencia es una etapa especialmente sensible.
Aparecen importantes cambios físicos y es el momento de definir una identidad propia. A veces todo va muy rápido y no siempre es fácil entender lo que se siente o cómo gestionarlo.
La terapia psicológica ofrece un espacio seguro donde poder hablar, sentirse escuchado/a y empezar a poner un poco de orden cuando las emociones desbordan.
Este puede ser un espacio para ti, si experimentas:
• Cambios de humor intensos • Ansiedad, nervios o miedos frecuentes • Bajo estado de ánimo o desmotivación • Dificultades académicas • Problemas de autoestima o inseguridad • Conflictos familiares constantes • Dificultad para relacionarte • Uso excesivo de pantallas • Momentos de cambio o crisis