
ANSIEDAD PRECOMPETITIVA
Cualquier circunstancia en nuestro día a día puede verse acompañada de un determinado grado de estrés o tensión. Las competiciones deportivas donde el resultado obtenido y las consecuencias que se derivan del mismo pueden determinar el presente y el futuro del deportista (contratos, continuidad, valoración social, autoestima, etc.), generan en la persona estados de ansiedad que es preciso controlar. Un gran número de deportistas y técnicos cuando se tienen que enfrentar a una competición, sienten en mayor o menor grado un estado de nerviosismo que puede aparecer varios días antes de la prueba repercutiendo en el rendimiento deportivo.
Cada deportista tiene un nivel de activación óptimo para cada tarea
Cabe destacar que experimentar cierto grado de ansiedad no siempre tiene que suponer un obstáculo para el deportista. Según la teoría de las “zonas individuales de rendimiento óptimo”, el también llamado “Modelo IZOF” de Hanin, explica que cada deportista tiene un nivel de activación óptimo para cada tarea. Para entender esto mejor, dejo un ejemplo que podemos encontrar entre quienes nos rodean, seguro que conocéis a alguien que a la hora de elaborar un proyecto no es capaz de organizar las tareas con tiempo y lo va posponiendo, pero sin embargo es altamente resolutivo bajo presión cuando falta poco para su entrega. Por otro lado, hay a quien le sucede lo contrario y necesita tiempo para organizar las tareas a realizar y bajo la presión de la proximidad de la fecha de entrega, su nivel de ansiedad es tal que es incapaz de elaborarlo de manera eficiente. Parece entonces, que lo adecuado sería analizar caso por caso y averiguar cuáles son las condiciones idóneas para cada persona.
El estrés y la ansiedad no sólo influyen en el nivel de rendimiento, sino también en la vulnerabilidad a lesiones deportivas.
En aquellos casos en los que la ansiedad es un problema, entendida como una adaptación inadecuada, que incrementa en exceso el nivel de activación y altera el funcionamiento emocional, resulta ser frecuente entre los deportistas de competición. Es de importancia abordar este fenómeno ya que según los estudios, el estrés y la ansiedad no sólo influyen en el nivel de rendimiento, sino también en la vulnerabilidad a lesiones deportivas.
Hay deportistas en excelente estado de forma que no obtienen los resultados que esperaban y deseaban en competición, y también encontramos deportistas que pese a tener un buen estado de salud se lesionan con frecuencia. Al hablar con ellos, manifiestan haberse visto afectados por un estado de ansiedad excesiva, preocupaciones relacionadas con su vida privada, etc. Parece claro que para lograr un buen resultado, el deportista debe afrontar la competición buscando no sólo el mejor estado de forma, sino también un estado mental óptimo.
A continuación, se menciona brevemente alguno de los síntomas que pueden aparecer cuando uno se siente ansioso, desbordado o preocupado por algo. Son la señal de que algo no anda bien y si no se ponen medios, ya sea variando el modo en que se afronta lo que se teme o buscando ayuda profesional, podrían agravarse.
SÍNTOMAS GENERALES DE LA ANSIEDAD
Alguno de los signos más representativos son:
FÍSICOS
- Tensión muscular: agitación e inquietud psicomotora, rigidez, cefaleas tensionales (dolores de cabeza), temblor, etc.
- Hiperactividad vegetativa: mareos, sudoración, taquicardia, palpitaciones, molestias digestivas, sequedad de boca, etc.
PSICOLÓGICOS
Sensación de amenaza o peligro, sensación de agobio, de inseguridad o incluso de vacío, dificultad para tomar decisiones, impulsividad, preocupación excesiva, expectativas negativas, susceptibilidad, interpretaciones inadecuadas, dificultades de atención, concentración y memoria.
En los niños puede manifestarse como una necesidad constante de atención y quejas reiteradas.
SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD PRECOMPETITIVA
Por su parte, la ansiedad precompetitiva que ocurre los días y momentos previos a la competición, resulta de un desajuste entre la percepción de las capacidades propias y las demandas del evento deportivo al que se ha de hacer frente. Cuando las exigencias percibidas están en consonancia con las capacidades que el deportista percibe de sí mismo, se experimenta un estado óptimo de activación. Sin embargo, cuando esto no es así, pueden a parecer varios de los síntomas físicos y psicológicos anteriormente mencionados, junto con pensamientos o sensaciones concretas, como:
- Creencia de no ser capaz, sensación de no estar suficientemente preparado y que no se está a la altura.
- Miedo al fracaso, a perder, a no cumplir con las expectativas y objetivos.
- Sensación de falta de control de la situación.
En cualquier caso se requiere de una evaluación psicológica para conocer todos los factores que están incidiendo en el estado de ansiedad del deportista, pues hemos de considerar además, la influencia de las presencia de público durante el evento, la percepción que se tenga del rival o rivales, así como factores personales-situacionales concretos.
PARA PROMOVER EL BIENESTAR PSICOLÓGICO DEL DEPORTISTA
Los deportistas que alcancen un rendimiento óptimo serán aquellos que han desarrollado por sí mismos, o mediante un entrenamiento específico, estrategias de afrontamiento eficaces a la situación en que participan.
El afrontamiento representa aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales, encaminados a manejar las demandas específicas en función de la valoración que la persona hace de sus propios recursos. Para un afrontamiento óptimo se requiere un entrenamiento de control del pensamiento distorsionado o incapacitante, permitiendo mantener la motivación hacia la meta y una autoimagen positiva.
Algunas de las técnicas de entrenamiento psicológico utilizadas son:
1. LA RELAJACIÓN
Este tipo de técnicas van dirigidas a conseguir un estado de concentración y relajación física antagónica a la activación fisiológica que se produce en los cuadros de ansiedad. Normalmente se utilizan técnicas de respiración o relajación muscular.
En el contexto deportivo las técnicas de relajación son usadas como parte de procedimientos más amplios de entrenamiento mental, generan sensación de control y mantienen la atención del deportista en aquellos estímulos relevantes de la tarea, evitando las distracciones.
2. LA VISUALIZACIÓN
Entendida como una estrategia cognitiva de aprendizaje y desarrollo de habilidades para la práctica deportiva, consiste en imágenes inducidas, concretas y específicas de dichas habilidades. Se trataría de verse a uno mismo llevando a cabo todas las acciones necesarias para un desempeño perfecto, permitiéndonos ensayar rutinas mentalmente que quedarán registradas en nuestro cerebro.
3. EL AUTODIÁLOGO
Hace referencia a las cogniciones expresadas en forma de lenguaje o discurso mental que la persona se hace a sí misma, de forma encubierta, para influir en su conducta. El control del autodiálogo va dirigido a generar todo un conjunto de mensajes positivos y de éxito con respecto a nuestro desempeño. Constantemente hacemos uso de esta técnica, pero en su versión negativa, nos llenamos de mensajes de fracaso, de imposibilidad, etc. El entrenamiento consiste en detectar este tipo de pensamientos y tratar de sustituirlos por otros de éxito, de logro, etc., trabajar por cambiar las verbalizaciones negativas por otras más útiles que permitan mejorar la sensación de autocontrol.
El uso de estas técnica permite el aumento de la motivación, incrementa el rendimiento deportivo y ayuda al manejo de la ansiedad competitiva. El entrenamiento deportivo ha de ir más allá de los músculos involucrados en la actividad, no podemos olvidar entrenar la mente para el deporte y para la vida en general.
Autor: María Rodríguez Barceló
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